Diario de Octubre hasta Marzo   1999

 

Piedra, barro, latrillo, arena, cemento, frío bajo el agua, 45°, fuego, golpea.

Que Brillo Plast, que Colorín, que El Galgo o Rodilloso, antes impresión al aceite, pero con agua al ras, arriba, abajo, al frente y reduitas para no cansarme.

¡40 metros! calle de monumento, autos, niños, gente, cuchicheos. Mitades de uñas con sintético brillante y errores de cocina callejera.

Viajes, proyectos, biografias de santos, personajes, civilizaciones perdidas que hablan de historias truncas en mismo lugar y tiempo. Tradición ¡qué palabra!.

¡Locos! , refundadores, patronos, padrillos, gauchescos nativos, buenos sementales para que aguanten mejor la paliza.

Juntos en procesión hacia nuestros ansestros prestados, añoramos sin nuestras „Historias Generales“ que lo que menos enseñan es Altamira, Gótico y Pop, sino mostrar discursos, estructurar ideas y señalar estéticas, congruentes en punto con las nuestras, coherentes en forma, escritas con similares tintas, pero en cuadernos adecuados.

 

De neuvo frente al paredón para discutir con los siete colores de un sol tácito, cinco ramas de un hábitat nativo, una manzana como souvenir pecaminoso, sobre la stilla de quebracho para esa iglesia milagrosa recordándonos que nunca es tarde. Muchos animales en disputa por un espacio, receptor nativo con la música por la cabeza en dimensiones perfectas ante el cosmos misionero. Y en primer plano con colores quebrados el camino de nosotros ¡Solano!, gusano raíz, huayra muyoj, circo, baile, vibora, cuerda, dragón, bicho, salamanca. Se anuda tres veces, izquierda, medio y derecha, irregular forma para un solo camino se confunden en naranjos de Avellaneda al 500.

 

Creo que no hay más de lo que estamos dispuestos a percibir.

 

Lo que antes, una pared donde estrellaba naranjas y calzaba cohetes para explotar insectos ahora traduce literalmente seis meses de mi vida.

Por primera vez historia, religión, tradición, y vivencia callejera se presentan orgánicamente para codificar estas imágenes que con el tiempo se volverán ilegibles para nuestras retinas, pero perceptibles para alguien que escuche timbres, gritos colegiales, huela azahares de naranja agria, esquive andamios o simplemente anude un cordón en oración para sentirse bien Solano.

 

Fragmentos de la pared pintada (40 x 5 metros)

                                                                                                                                                                                                                     Nazareno Haroldo Sanchez 13.03.199

Pared externa del Convento de San Francisco Solano en Santiago del Estero, Argentina, donde tuve el Honor de pintarla y permitirme intercambiar opiniones con la gente de tránsito, recibir nuevas ideas de gente creativa de espontánea reacción a esta iniciativa. Proyecto que gracias a la predisposición del Padre Juan Carlos Quiñones, a la Archicofradía de San Francisco Solano, por aprobar y confiar en el proyecto, y también a la Fundación Santiago del Estero que financió y posibilitó lo que era un profundo anhelo, ayudando a transformarlo en realidad.

                                                                                      

Especiales agradecimientos a:

Juan Carlos Guerra, también artista plástico, que me ayudó las primeras semanas desinteresadamente a probar los primeros colores en la pared.

 

Dra. Amalia Martines Gramajo y Sr. Hugo Martínez Gramajo, por su enorme apoyo intelectual y bibliográfico que arrojo luz y estructura a mi idea de tal tema.

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